Buenos hábitos alimenticios durante el verano

comidas para niños durante el verano

Los pequeños ya han terminado la escuela. No obstante, los horarios de las comidas no deben variar. Este artículo le ayudará a mantener los buenos hábitos alimentarios durante el verano.

La alimentación del niño y del adolescente debe ser adecuada en cantidad y calidad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que la energía ingerida sea del 50-55% de carbohidratos, 30-35% de lípidos y 12-15% de proteínas. A la hora de valorar las necesidades calóricas hay que tener presente la edad, el sexo, el ritmo de crecimiento y la actividad física, pero siempre debe individualizarse según el estado nutricional.

Esta energía se repartirá en 4-5 comidas diarias, de las cuales es muy importante el desayuno

(25% aporte calórico diario), ya que aporta la energía necesaria para mejorar el rendimiento físico e intelectual a lo largo de todo la mañana. Por este motivo nunca se debe salir de casa sin desayunar, y tomar a media mañana un tentempié. Lo idóneo es aportar lácteos, fruta, un bocadillo o cereales.

El almuerzo es la comida más importante en cuanto a cantidad y variedad (35% calorías diarias). S

e recomienda que haya carbohidratos, verduras, frutas, aceites, carne o pescado y lácteos.

La merienda supone un complemento (15% aporte calórico) siendo importante aportar lácteos y fruta en esta comida. Se debe tener cuidado con los bocadillos a la hora de la merienda en niños con sobrepeso y que realizan poca actividad física.

Para la cena, hay que ofrecer el mismo tipo de alimentos que en el almuerzo pero el aporte energético deberá ser inferior (25% del total diario) y se recomiendan alimentos de más fácil digestión. Es un buen momento para la verdura y los alimentos hechos a la plancha con una pequeña cantidad de carbohidratos y fruta o un lácteo.

Sin embargo, hay que potenciar el consumo de agua como bebida básica y evitar bebidas refrescantes y zumos.

Es importante la variedad de los menús y la utilización de diferentes técnicas culinarias e incluso reforzar los colores y las formas para hacer más agradable y divertido según qué alimento. También es bueno hacer colaborar al niño en la elaboración de los menús y que ayude en su preparación.

El verano es época de recreo, comidas fuera de casa y vida menos ordenada que durante el curso escolar. Siempre puede haber un día especial, pero como norma no hay que perder los buenos hábitos: mantener el número de comidas, no picar entre horas y vigilar con alimentos q

ue, a pesar de su pequeño volumen, (helados, dulces, pastelería y bollería) son muy calóricos.

No hay que olvidar invitar a los niños a practicar deporte y juegos activos durante el verano.

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